domingo, 18 de agosto de 2013

Actividad cerebral después de la Muerte


Un test de la Universidad de Michigan publicado en el Journal  Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) demuestra que, poco tiempo después de la muerte clínica, que sucede  cuando el corazón deja de latir y por consiguiente,  la sangre deja de llegar al cerebro, las ratas sometidas al experimento  exhibieron un  patrón de actividad cerebral característico de la percepción consciente.






“Este estudio, es el primero que se pregunta sobre lo que ocurre en el estado neurofisiológico del cerebro agonizante”, explica Jimo Borjigin, experta en Fisiología y Neurología y coautora del estudio. “Esta investigación formará las bases de futuros estudios con humanos que investiguen las experiencias mentales que ocurren en el cerebro cuando está muriendo, incluida la visión de luz al final del túnel  que relatan los pacientes con experiencias cercanas a la muerte”. Borjigin y sus colegas analizaron la actividad cerebral de nueve ratas anestesiadas que se les inducía un infarto experimentalmente  usando electroencefalogramas para registrar los datos obtenidos.


Durante los primeros treinta segundos que siguieron a la muerte clínica todas las ratas mostraban  un aumento generalizado y transitorio de actividad altamente sincronizada que tenía todas las características propias un cerebro muy excitado. Además los autores observaron patrones casi idénticos en los cerebros agonizantes de ratas que estaban siendo asfixiadas.


“Los datos confirmaron nuestra sospecha  de que encontraríamos algunas señales de actividad consciente en el cerebro durante el paro cardiaco”, aclaró Borjigin, si bien admite que les sorprendieron los muy elevados niveles de actividad, pues  muchas señales eléctricas conocidas de la consciencia excedieron los niveles encontrados en el estado de vigilia, lo cual indica que el cerebro es capaz de una actividad eléctrica bien organizada durante la etapa inicial de la muerte.

“El estudio sugiere que la disminución de oxígeno, o de oxígeno y glucosa, durante el paro cardiaco puede estimular una actividad cerebral que es característica del procesamiento consciente”, destaca Borjigin.