Luego de 15 años en etapa de desarrollo por fin se empezará a probar en pacientes. Se
trata de un corazón artificial
creado por el cirujano cardiovascular Alain Carpentier que utiliza tecnología miniaturizada
similar a la empleada en satélites de comunicación. El gobierno francés ya
aprobó el estudio en seres humanos y si todo va bien, en 2015 podría
estar completamente aprobado para su uso en enfermos del corazón.
Los
corazones artificiales han existido desde hace años, pero siempre como una
solución temporal mientras se encuentra un donante, un corazón de verdad. La
esperanza de vida con alguno de los corazones artificiales actuales es hasta
ahora muy baja pero el nuevo modelo desarrollado por Carpentier dentro de la
compañía Carmat (una spin-off de
EADS) está diseñado para funcionar dentro del paciente hasta por 5 años.
Utilizando para su elaboración una
mezcla de tejidos bovinos (en lugar de sintéticos), sensores y tecnología
miniaturizada que lo hacen uno de los aparatos médicos más avanzados en
cardiología.
La compañía de Carpentier, Carmat, colaboró durante años con
Astrium, otra subsidiaria de EADS, especializada en la fabricación de vehículos
espaciales y satélites. ¿Cómo construir un corazón artificial preciso, duradero
y capaz de imitar un corazón real? Sencillo: utilizando sensores y técnicas de
miniaturización empleadas para construir satélites con lo cual han logrado llegar a un modelo final que pesa aproximadamente 900
gramos y cuesta entre 140.000 y
180.000 euros. Aún demasiado costoso, pero si Las pruebas con pacientes
voluntarios demuestran que el corazón es
lo suficientemente seguro como para pasar a la siguiente fase, Carpentier está
convencido de que podrían
fabricar modelos más pequeños y baratos.
